Hoy. Aquí y ahora. 31 de agosto. Hace 147 años murió una figura indiscutible. Un punto de inflexión y un respiro en esta implacable vida. Vivió hace 193 años ,y aunque el iniciador del segundo tipo de obras y líricas que existen, fue el francés Aloysius Bertrand, el verdadero impulsor, con su obra El Spleen de París, fue él.
En la actualidad sigue transmitiendo sentimientos, sensaciones... Y para mí, está más vivo que nunca. Modernidad. Flores. Mal. Él. Baudelaire.
Yo, me quedo con el III, con su delirio por la belleza. Por la grandeza de los cielos. Por el amor al arte. Por EL ARTE POR EL ARTE.
EL YO PECADOR DEL ARTISTA
¡Cuán penetrante es el final del día en otoño!
¡Cuán penetrante es el final del día en otoño!
¡Ay! ¡Penetrante hasta el dolor!
Pues hay en él ciertas sensaciones deliciosas, no por vagas menos intensas;
y no hay punta más acerada que la de lo infinito.
Pues hay en él ciertas sensaciones deliciosas, no por vagas menos intensas;
y no hay punta más acerada que la de lo infinito.
¡Delicia grande la de ahogar la mirada en lo inmenso del cielo y del mar!
¡Soledad, silencio, castidad incomparable de lo cerúleo!
¡Soledad, silencio, castidad incomparable de lo cerúleo!
Una vela chica, temblorosa en el horizonte, imitadora,
en su pequeñez y aislamiento, de mi existencia irremediable,
melodía monótona de la marejada, todo eso que piensa por mí,
o yo por ello -ya que en la grandeza de la divagación el 'yo' presto se pierde-;
piensa, digo,pero musical y pintorescamente,
sin argucias, sin silogismos, sin deducciones.
en su pequeñez y aislamiento, de mi existencia irremediable,
melodía monótona de la marejada, todo eso que piensa por mí,
o yo por ello -ya que en la grandeza de la divagación el 'yo' presto se pierde-;
piensa, digo,pero musical y pintorescamente,
sin argucias, sin silogismos, sin deducciones.
Tales pensamientos, no obstante, ya salgan de mí, ya surjan de las
cosas, presto cobran demasiada intensidad. La energía en el placer
crea malestar y sufrimiento positivo.
Mis nervios, harto tirantes, no dan más que vibraciones chillonas, dolorosas.
Mis nervios, harto tirantes, no dan más que vibraciones chillonas, dolorosas.
Y ahora la profundidad del cielo me consterna; me exaspera su
limpidez. La insensibilidad del mar me subleva... ¡Ay! ¿Es fuerza
eternamente sufrir, o huir de lo bello eternamente?
¡Naturaleza encantadora, despiadada, rival siempre victoriosa, déjame!
¡No tientes más a mis deseos y a mi orgullo.
El estudio de la belleza es un duelo en que el artista da gritos de
¡No tientes más a mis deseos y a mi orgullo.
El estudio de la belleza es un duelo en que el artista da gritos de
terror antes de caer vencido.
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| Charles Baudelaire by Étienne Carjat - 1862 |
