Hace poco me hablaron de Xavier Dolan. Un joven y
talentoso realizador,que con tan sólo 25 años ya ha dirigido y escrito cuatro películas, también participa como actor en tres de ellas.
Empezó su carrera como actor
a los seis años de edad. A los dieciséis escribió el primer guión y fue a los
diecinueve años cuando lo llevo a cabo como proyecto cinematográfico, conocido
como J'ai
tué ma mère. Con este proyecto ganó tres premios en el Festival de
Cannes en el 2009.
Esto fue suficiente para
querer saberlo todo acerca de Xavier Dolan. Quise ver sus películas y empecé
por Les
amours imaginaires. Se trata
de su segundo film, estrenado en 2010, en el que aparte de ser director, también
ocupó el cargo de guionista, actor protagonista, productor y si esto fuera
poco, supervisó los departamentos de vestuario y dirección de arte.
Les amours imaginaires narra
la historia de Francis (Xavier Dolan) y Marie (Monia Chokri), amigos que sufren
por amor. Hasta aquí todo normal, puesto que es un tema que se trata en la
sociedad día a día. Pero resulta que se enamoran de la misma persona. Nicolas(Niels Schneider).
Aquí encontramos el conflicto
del film, y es que si sufrir por amor es complicado, no me quiero imaginar
compartir este sentimiento con tu mejor amigo.
Francis y Marie competirán, sin quererlo, a lo largo
del film por llamar la atención de Nicolas, un joven con cara de niño bueno.
Esto supondrá una grieta en la amistad de estos dos jóvenes. Mi objetivo como
espectador fue descubrir a quién prefería Nicolas, algo que resulta bastante
difícil, ya no tanto por el trabajo interpretativo, sino también por su trabajo
corporal y su presencia física.
Simplemente, el estar.
Ayuda a engancharte y querer
terminar para saber si tu predicción será correcta.
Me llamó verdaderamente la
atención, el tratamiento del tiempo contextual y la estética en la que está
envuelta la película, puesto que pertenece al ahora, a lo que yo, como actor y
como espectador, deseo ver.
También me pareció un gran
acierto el uso de la cámara lenta. Herramienta utilizada en obras audiovisuales
para dilatar el tiempo, siendo el tiempo del relato (tiempo que dura la obra)
mayor al tiempo de la historia (tiempo de la ficción).
Me declaro fan de la
dilatación del tiempo.
En el minuto 44:07 del
largometraje asistí a un momento fabuloso, incluso me atrevería a decir que
presencié mi escena favorita de toda la película. Nicolas baila al ritmo de Pass
This On – The Knife, instante en el que se crea una atmósfera cargada
de sentimientos y emociones que no se muestran con palabras.
El espacio en el encuadre
durante esta escena, se encuentra equilibrado tanto en la pista de baile, donde
vemos a Nicolas, como el lugar donde se encuentran, con una atenta mirada,
Francis y Marie.
Nicolas baila a un ritmo
lento, de manera sostenida, suave e indirecta, viéndose como flota. Francis y
Marie, en un primer plano, se encuentran con una actitud contemplativa, sin
pestañear, odian, aman, admiran y desean a ese amor imaginario.
Primeros planos de Nicolas
bailando con los ojos cerrados, se intercalan con imágenes del famoso David y dibujos de Jean Cocteau. Precioso montaje también a cargo de Xavier Dolan.
Presenciamos un amor a tres
bandas, en el que Nicolas lleva las riendas, manda y domina con su actitud
misteriosa y ambigua. Joven bohemio y despreocupado. Con una belleza escultural
de proporciones griegas.
Francis, un homosexual joven
y moderno de actitud algo sumisa. Vemos como Francis se masturba, oliendo la
ropa de Nicolas, imágenes mentales (imágenes subjetivas creadas en la mente del
espectador) que Xavier Dolan enseña con gran sutileza. Pues las imágenes de
cama van acompañadas por colores predominantes en plano, y de fondo piezas de Wagner
o Bach.
Marie, un personaje con un abanico de matices, insegura y que viste de forma anacrónica según Francis.
Resulta un tanto antipática.
La odias o la amas.
Como el film. Es una sola
cosa. Es un solo color. Es un solo olor.
Nicolas es naranja
fluorescente.
Francis es verde lima.
Marie es rojo pasión.
Acompañamos a Francis y a
Marie en una odisea llena de subidas y bajadas desenfrenadas.
Al final vemos que ese…
…amor imaginario, aunque se
despierte en medio de los dos, no es de ninguno.
Desgarrador.
Amores plátonicos; ideales.
Una historia sensual. Triste.
LES AMOURS IMAGINAIRES. XAVIER DOLAN




