A veces hablábamos. Le preguntaba sobre tríos.
No entendía nada, y me respondía con otra pregunta.
- ¿A qué viene esto?
- Ideas que se me vienen a la cabeza... Pensé en onírico.
Desconocido como relación social, enamorado como relación emocional.
Podía verlo en mi mano, como es normal en la actualidad. Le acariciaba la cara con dos toques de dedo.
Y allí estaba, en la puerta del McDonald's, 180 centímetros vestidos de negro, esperando...
- ¿Y qué? Jajaja - respondió él.
- Te encanta ladrar. Y a mí, esperar.
Sí, como cuando dices ''perro ladrador, poco mordedor''.
- No te entiendo...
- ¿Ladrar?
- ¿Un trío, con quién?
- Es que, sinceramente, estoy flipando.
Arriesgar. Como cuando alguien que quiere morir sube a la azotea de un edificio, y se lanza al vacío.
- No te entiendo...
Yo si lo entendía. Yo si lo entiendo.
- No hay nada que entender. Es mucho mejor sentir.
Sentir. Como cuando alguien besa tu cuello.
Como cuando te sumerges en el agua.
Como cuando te miras al espejo, y descubres tu interior.
Como cuando me toco. Como cuando mis manos recorren mi cuerpo y se funden con el.
Como cuando te corres.
Como cuando no sabes qué decir, y sólo mandas emoticonos.
¿Por qué The Elephants?
No sé, creo que te gusta Dalí. De todas formas, no hace falta que cuadre nada.
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| The Elephants by Salvador Dalí - 1948 |