Lo he descubierto.
Que me ciega, me enerva, y me mina la moral de placer.
Que gime a sus anchas, y sobrevuela mi pecho.
Que me induce al sueño del alma. Ese alma.
¡Qué lo sé!
Que me engaña, y me seduce hasta más no querer.
Que me estruja, poco a poco en su lecho.
Del alma. Esa alma.
¡Qué lo sé!
Lo he descubierto.