La verdad es que me ha servido para darme cuenta del impacto que causó en mi vida. De la explosión de adrenalina que apareció en la mitad de la nada. También me ha servido para saber. Para querer saber que existimos. Que la mayor pérdida de tiempo se omite, y que algún día, me acompañarás en el reencuentro. Porque tú estás aquí. Quizá, en el olvido. En la soledad compartida de tu sustancia. Y bueno, me sirvió para mirar a los ojos al recuerdo de la risa. Yo ahora, entiendo la palabra desmedida. Después de un largo debate con tu yo sorprendido. Asustado. Indeciso. Por algo que sentimos. Porque todos tenemos sueños y seguro que no son tan distintos. Quizá,no muy definidos. Me gustaría que me comprendieras. Que respondieras al último rebato. A querer exponer el acercamiento oportuno al sitio adecuado. Al relativo destino inundado.
De miedo, de sed, de cansancio, y de mucho dolor discordante. Desconfianza mala conocida, e inextricable concepto del sentimiento. En proceso evolutivo de la vulnerabilidad perfeccionada.