Mintamos sobre cómo nos conocimos.
Desarrollemos circunstancias imaginarias en las que podamos basar nuestras creencias.
Digamos que hemos despertado algo aturdidos, perturbados, pero conscientes.
Maquinemos un plan para romper reglas.
Para ahogar penas.
Mintamos sobre nuestra procedencia.
Seamos cautos, y retorzámonos de placer.
Quiéreme como yo te quiero, y cuida de mi como yo prometo cuidar de ti.
Guardemos el secreto de la vida, y abrázame fuerte.
Quiero sentir.
Necesito tocar|me.
Utilizar aquellas estrategias, y actuar.
Llegar al objetivo, y disfrutar.
Simplemente, mintamos.
El conflicto entre tú y yo está ahí.
El conflicto eres tú. El conflicto soy yo.