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| © Iván García |
Plano fijo. Mirada en pausa. Expresión diez. Intensidad cero. Te miro en plano subjetivo y vuelve a empezar.
Me encanta tocar las manos de los NO conocidos.
A veces siento escalofríos.
"Modigliani: hombre y mito".
Como cuando todas las canciones que escuchas te encajan a la perfección.
Lo saco a pasear para que ejercite su mundo interior. Es un conflicto interno.
Me paro y esa blanca paloma abre su ALA. Era preciosa. ¿Es?
Nos enseñaron.
Una mirada azul y actitud contemporánea. Relajado y autoimpuesto.
No te olvida porque no te recuerda. Persistencia retiniana.
Me encanta mirar cómo te vas. ¡Qué pena que no te des la vuelta y nunca lo sepas!
Pero sí, era yo.
Cuadro a cuadro, y así unos cuantos. Tengo que ir más rápido - pensé yo.
Estoy loco y me aguanto. Prefiero abrir la puerta y que entren por la que está abierta.
Me encuentro. Me complazco.
Pero a veces me cuesta vivir. DORMIR. descansar. morir.
Me aguanto.
No sé porque me encanta todo, sufro delirios, enfermo de placer.
Las curvas molan. Son divertidas. Las rectas son simples. Una línea.
Que se queden en la Escuela de Chicago, porque yo me quedo con los huevos dalinianos, con Praxíteles y con la espuma de las olas que mecen el mar.
