Yo solo quería escupir sentimientos.
Pero todo cambió cuando fui consciente de la situación.
Quizás no entendía, y no entiendo.
Pero ahora, con los ojos mucho más abiertos, comprendo que no quería ver.
Tan sólo dormir, dormir. Quizás soñar.
Morir.
Pero sé escuchar, y también me asusto demasiado.
No sé si es tu cuerpo, que añoro y recuerdo.
Aquí. Ahora. En un día perdido en una sociedad tan complicada.
En el individualismo permanente de la soledad compartida.
Sigo escupiendo, algo así como pensamientos.
Brotes insensibles. Impulsos muy poco relevantes.
Y también, educando mi emoción rebelde.