
Me siento implacable.
Es el momento del ser. Me canso de esperar y me lanzo desde la cornisa.
Ahí donde siento miedo, donde hace frío, donde estoy solo.
Desconfío y me doy cuenta de la verdadera historia del ser.
Me confunden, me atrapan, me obligan, me seducen.
Seduzco y vuelvo a la cama. Agotado pido piedad.
Lo dejo de lado. No aguanto más, pero la pereza me llena, rebosa.
¿Ahora lo entiendes?
Me aburre, y lo es todo.
Soy implacable.
